jueves, 6 de junio de 2013

Gracioso pestañeo

Las pestañas con su gracia aleteando,

mirando hacia abajo,
y el suelo incitándolas al llanto.

Las plantas y el viento,

mis brazos acariciando
pidiendo algún tipo de atención.

Un viento de extraña dirección,

que para su tren en mi estación, 
para seguir yo andando.



                                                                   N. S
Y para contrarrestar el sabor salado de este mar en soledad, me pido una de tus caricias de chocolate... Tan dulces como el olor de un bebé, tan lascivas como cada mirada dedicada desde el otro lado de la habitación, al otro lado de nuestro universo, formado en el big ban de nuestras miradas, aquella fría noche de invierno. Miradas objeto de nuestro deseo, quizás como respuesta a un futuro que entrelazaba nuestro destino. Éramos como dos piezas de ajedrez en manos de la vida. 

Mar de humo

No quisiera yo ahogarme
en este mar de humo,
que por obligación bebo,
por cruel cortesía
de personas a quien olvidadas ya creía.

Pues no vivo ya
más que por nadar en ese mar,
a contracorriente
buscando en el ambiente,
oasis de un respirar.


                                                                        N. S
Callarse es...

Callarse es saber cuándo la vida
deseará arrebatar con su envidia
aquella ilusión que reanima
el dulce anuncio de una niña.

Una niña enamorada
ansiosa por contar su nada
su todo,
la inocencia de su esbozo.

Su rostro lleno de alegría
¡cómo sonreía!
mirando la otra mitad de su espejo
aquel que albergaba el reflejo
de un niño perplejo
que de amor me convencía.

Imagen bipolar, a la vez, parecida,
luchando en la tempestad del contrario
alma del temerario,
no temas, que es tu vida.

No necesitas ya del miedo
sino de la valentía,
para enjugar el amor
en la noche y en el día.


                                                                          N. S




martes, 29 de mayo de 2012

Érase una vez, hace 22 años, en un reino muy lejano, nació una niña que dedicaría su vida a cambiar el color negro del mundo por los colores de la primavera, que amaba la naturaleza, las hadas, las princesas, el amor de verdad, y la BELLEZA de las cosas. Un buen día, mientras se encontraba sentada en medio de una linda pradera, escuchando el sonido del viento y de los pájaros, se preguntó, ¿cómo podría llevar siempre conmigo esta imagen tan bella? entonces se le ocurrió una fantástica idea, decidió tomar todos los elementos de un paisaje para sí. Se acercó a un pequeño arroyo, donde roció su mano con el agua cristalina, y tomó de ella la transparencia de su carácter; su olor, de las flores; su optimismo, del cantar de los pájaros; del contraste entre el cielo y el río, el color de sus ojos; del sol, tomó prestados sus rayos para colorear su cabello de finas hileras de oro; del color verde de la hierba, la esperanza; de la lluvia, cuando llovía, la serenidad; y del amanecer, cogió la ILUSIÓN. Y así intentaría reflejarlo en su mundo y a todos los que supieran escucharla.



viernes, 11 de mayo de 2012

-"No estoy enamorada de Darcy. No me quedo sentada en casa dando a la pausa cuando Matthew Macfadyen sale con esos pantalones, ¿vale? Estoy enamorada de los modales y el lenguaje, de la cortesía. Se ha convertido en parte de lo que soy y lo que quiero".- Lost in Austen.

viernes, 4 de mayo de 2012



Romanticismo, una tendencia a caer en ese sentimiento que hace rotar al mundo, el amor; según los literarios, con cierto incapié en la naturaleza, en la amplitud del alma, en resumen, en la belleza. Un cierto interés por los ideales de la Edad Media les hace defensores de la pureza en la intención.
Para el romántico, el arte es una experiencia de verdad, algo invisible para los ojos, pero que convierte al corazón en un auténtico visionario de los sentimientos. La exaltación del amor y la belleza en sí misma son el motor de este movimiento tan famoso allá por los siglos XVIII y XIX. Para los románticos, la razón no existe, es una mera invención del ser humano para contradecir al corazón. No pretenden imitar la realidad, sino expandirla, crearla. El mundo no sería mundo si no se le hubiera creado una imagen, pues bien, ellos insisten en crear una nueva, dejándose llevar por los impulsos que tan feliz hacen a una persona, dejando a un lado esas racionalidades que tantas veces depositaron en nosotros la más absurda de las decisiones.

“La belleza es verdad, la verdad es belleza.” John keats.

Para la mentalidad romántica, “el arte es un reflejo del interior mismo del poeta”.

Para los románticos, la belleza está en lo que no responde a unas reglas determinadas, sino en aquello que diferencia a una persona de otra, su carácter.
Para ellos, todo sentimiento ha de ser liberado.